Escuchar el ruido de las llaves abriendo la puerta y pensar que sos vos.
Soñar que tomamos el te, o no poder dormir y recordar las veces que te deciamos que cuando revolvias la cantidad inmensa de azucar que usabas, hacias mucho ruido con la cuchara.
Y con todo.
Siempre hacias mucho ruido.
Ahora lo unico que queda es silencio.
Galaxia de hormigas.
miércoles, 1 de abril de 2020
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Ni a mi ex.
Lo que me gustaba de Lucía es que tenía algo que me hacía recordar a Maite, y recordar a Maite siempre estaba bien.
Recordar a Maite era también recordar el viento tibio del verano y la lluvia debajo de la cual nos gustaba salir a andar en bicicleta para luego no enfermarnos.
Lucía era correr hasta que la transpiración se marcara en la ropa, pisar hojas secas, y saltar charcos pero sin miedo a mojarse.
Maite me hacía reír. Y Lucía me hacía reír hasta escupir lo que sea que estuviésemos tomando...
Lo que me gustaba de vos era que no me hacías acordar a nadie. No me hacías acordar a nadie y tampoco me hacías reír. No me hacías acordar a ninguno de los cinco novios que tuve en el jardín. Y no me hacías acordar a Tomas, el chico del que todas gustaban pero yo no.
Tampoco me hacías acordar al cantante de una banda que me empezó a gustar sólo porque era el cantante de una banda. No me hacías acordar al vecino que todos los miércoles me invitaba a dar una vuelta en auto. Ni a mis compañeros de trabajo. Ni a mi ex.
No me hacías acordar a nadie. Y por eso me gustabas.
Recordar a Maite era también recordar el viento tibio del verano y la lluvia debajo de la cual nos gustaba salir a andar en bicicleta para luego no enfermarnos.
Lucía era correr hasta que la transpiración se marcara en la ropa, pisar hojas secas, y saltar charcos pero sin miedo a mojarse.
Maite me hacía reír. Y Lucía me hacía reír hasta escupir lo que sea que estuviésemos tomando...
Lo que me gustaba de vos era que no me hacías acordar a nadie. No me hacías acordar a nadie y tampoco me hacías reír. No me hacías acordar a ninguno de los cinco novios que tuve en el jardín. Y no me hacías acordar a Tomas, el chico del que todas gustaban pero yo no.
Tampoco me hacías acordar al cantante de una banda que me empezó a gustar sólo porque era el cantante de una banda. No me hacías acordar al vecino que todos los miércoles me invitaba a dar una vuelta en auto. Ni a mis compañeros de trabajo. Ni a mi ex.
No me hacías acordar a nadie. Y por eso me gustabas.
viernes, 10 de junio de 2016
El libro que querías.
Nunca conseguí
el libro que querías.
Ni pude hacer
que te gustara el té.
Tampoco Mogwai,
caramelos de menta,
pelis de terror
o comer en la cama.
el libro que querías.
Ni pude hacer
que te gustara el té.
Tampoco Mogwai,
caramelos de menta,
pelis de terror
o comer en la cama.
domingo, 31 de enero de 2016
Ya despiértate, nena
Me gusta dormir sola
aunque faltes vos.
Pero si es invierno,
o hace frío
y no tengo frazada,
extraño mucho
quemarme con tu espalda.
aunque faltes vos.
Pero si es invierno,
o hace frío
y no tengo frazada,
extraño mucho
quemarme con tu espalda.
domingo, 13 de diciembre de 2015
Invierno/infierno.
Son tantas las voces
que no escucho ninguna.
Son tantas las luces
que no me dejan ver.
Afuera hace frío.Adentro es infierno.
Y tiemblan mis manos,
tiembla mi llanto mudo.
tiembla mi llanto mudo.
Tiemblo de miedo
y de vidrios rotos.
y de vidrios rotos.
viernes, 20 de noviembre de 2015
2030
A veces imagino cosas. Imagino un montón. Imagino que venís a mi casa. Pero mi casa no es mi casa y vos no sos vos.
Yo sí soy yo, y te abro la puerta y me trajiste flores, aunque sabes que no me gustan las flores me trajiste fresias porque me gusta olerlas, decís.
Cuando te respondo que prefiero que me regalen comida abrís la mochila: hay galletitas, paltas y alfajores. Me río y te hago pasar, que no se escape el gato. Pongo agua a calentar y por costumbre busco la yerba para hacer mate, pero me acuerdo de que no tomas mate así que te ofrezco té, solamente me quedó de limón y tampoco te gusta tanto, así que café.
Vengo tomando litros y litros de café desde hace como una semana porque rendí unos finales, por eso las ojeras. Me decís que "igual" estoy linda. Nos reímos por el "igual" y porque estoy despeinada y en pijama.
Ya pusiste música y te sentaste en el sillón y empezaste a comer galletitas. Traigo las tazas: "¿Preferís la de independiente o la del gato?", ya sé que te da igual y ya sé que no traje el azúcar, ahora la busco.
No, edulcorante no tengo, si vamos al mercado haceme acordar y compro. Me siento al lado tuyo y no me mires las medias desteñidas y agujereadas. Te sacaste las zapatillas y me empujaste con un pie, casi me haces auto-volcarnos café encima y amago tomar un trago para escupirtelo en la cara. Te reís, me abrazas, y me haces cosquillas "sin querer", mentís, basta que me meo; siempre tan delicada.
Después del café y de mirar Friends me quedé dormida.
Suena el timbre. No sos vos. Tampoco es el timbre, es la alarma del celular. No me quiero levantar, no quiero ir a trabajar. Me quiero tapar hasta la cabeza con las sábanas que todavía tienen tu perfume y seguir durmiendo hasta el 2030. Dos mil treinta. Pero también quiero romper el reloj porque no quiero que pase el tiempo si eso es sinónimo de alejarnos.
A veces imagino cosas.
Yo sí soy yo, y te abro la puerta y me trajiste flores, aunque sabes que no me gustan las flores me trajiste fresias porque me gusta olerlas, decís.
Cuando te respondo que prefiero que me regalen comida abrís la mochila: hay galletitas, paltas y alfajores. Me río y te hago pasar, que no se escape el gato. Pongo agua a calentar y por costumbre busco la yerba para hacer mate, pero me acuerdo de que no tomas mate así que te ofrezco té, solamente me quedó de limón y tampoco te gusta tanto, así que café.
Vengo tomando litros y litros de café desde hace como una semana porque rendí unos finales, por eso las ojeras. Me decís que "igual" estoy linda. Nos reímos por el "igual" y porque estoy despeinada y en pijama.
Ya pusiste música y te sentaste en el sillón y empezaste a comer galletitas. Traigo las tazas: "¿Preferís la de independiente o la del gato?", ya sé que te da igual y ya sé que no traje el azúcar, ahora la busco.
No, edulcorante no tengo, si vamos al mercado haceme acordar y compro. Me siento al lado tuyo y no me mires las medias desteñidas y agujereadas. Te sacaste las zapatillas y me empujaste con un pie, casi me haces auto-volcarnos café encima y amago tomar un trago para escupirtelo en la cara. Te reís, me abrazas, y me haces cosquillas "sin querer", mentís, basta que me meo; siempre tan delicada.
Después del café y de mirar Friends me quedé dormida.
Suena el timbre. No sos vos. Tampoco es el timbre, es la alarma del celular. No me quiero levantar, no quiero ir a trabajar. Me quiero tapar hasta la cabeza con las sábanas que todavía tienen tu perfume y seguir durmiendo hasta el 2030. Dos mil treinta. Pero también quiero romper el reloj porque no quiero que pase el tiempo si eso es sinónimo de alejarnos.
A veces imagino cosas.
martes, 27 de octubre de 2015
ÁCIDO
Me siento mediocre,
me siento enfermo.
Me siento en el piso
entonces respiro.
Y quiero poner pausa,
pero no puedo.
Esto no es una película.
Y alguien te habla,
pero no escuchas.
O no queres.
La comida se enfría.
¿A quien le importa?
A mi no.
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