La tarde duró unos cuantos segundos, ¿por qué te comiste al sol? No me hables, no me hables. No me hablen, no me escuchen. La tarde duró unos pocos segundos, ¿por qué te comiste al sol? No me grites, no me grites. No me griten, no pregunten.
La tarde lloró toda la tarde porque te comiste al sol.
Lo único bueno de despertarse de mal humor es que volviste. Todo lo que tenía que hacer hoy se vio hermosamente aplastado y postergado por la urgencia de salir a re-encontrarme con vos. Amo los remolinitos de hojas secas que bailan a mi alrededor, amo que el viento me despeine, me sople en la cara y tener que achicar tanto los ojos hasta casi cerrarlos. Te extrañé. Dormí todo el día. Y en esta noche que te pienso desde lejos cuento los días que me quedan por pasar sin vos.
Quiero hundirme azul oscuro caer profundo a su lado bailar como peces cantar como sirenas sentir y perderme como humano. Descubrirte y tomarte. Calmar la sed de ser agua.
Viernes azul. Sabado azul claro más claro mucho cielo poco sueño. Dos horas y media no son tres dos horas y media no son suficientes a veces dos horas y media no son.
Con pena y sin gloria pasan los días, la vida no se equivocó Rosario dijo que prefería la comida fría no se equivocó dijo que el frío es ausencia de calor y de muchas otras cosas más. De vida, de ser.
Boca de araña ahogas tus lágrimas los gritos te hunden la oscuridad te desvanece. Mi voz es la tuya me ahogo en tus lágrimas los gritos se hunden en la piel. Boca de arena los días se ahogan el espejo se rompe la oscuridad se desvanece mi voz es ninguna.
Esta es la época en la que mis hojas caen. Esta es la época en la que mis hojas caen y el tronco sobre el cual estoy parada se desmorona. No me estoy quejando. Me gusta que así sea. Me gusta que el viento y la lluvia me destruyan y me lleven a donde las hojas van. Esta es la época en la que mis hojas, mis hojas ya no están.
Llevaba a su rostro inmaculado gravemente titulado por sus pequeños ojos, que inundados de dolorosa angustia enaltecían el tormento de su existencia. Podrían haberse creado universos en esa sublime pureza, etéreos y eternos.
Se enredan mis dedos entre las ideas y la calma. Se enredan mis ideas en la calma de mi cama. Se enreda la calma en las sábanas de mi alma enredada entre mis dedos y mis ideas.